¿Qué pasa si no puedo pagar un préstamo?

¿Qué pasa si no puedo pagar un préstamo?

¿Qué pasa si no puedo pagar un préstamo?

Hoy nos han hecho esta consulta en el despacho: «Pedí un préstamo hace unos años y hasta ahora he pagado todas las cuotas. Mi situación económica ha cambiado y este mes no voy a poder pagarlo. Probablemente tampoco pueda hacerlo durante los próximos meses. ¿Qué puede pasar si dejo de pagar?»

Perder el trabajo, reducir nuestros ingresos o tener que afrontar un gasto inesperado puede hacer que una cuota que antes podíamos pagar se convierta de repente en un problema.

Cuando esto ocurre, lo peor que podemos hacer es ignorar la situación.

No pagar un préstamo puede tener consecuencias, pero también existen diferentes opciones dependiendo de nuestra situación económica y del tipo de deuda.

¿Qué ocurre si dejo de pagar una cuota?

El primer efecto es bastante sencillo: tendremos una deuda pendiente con la entidad que nos concedió el préstamo.

Además de la cuota impagada, pueden generarse intereses de demora y, cuando proceda conforme al contrato y la normativa aplicable, determinados gastos o comisiones.

Por tanto, dejar pasar los meses normalmente no soluciona el problema.

Al contrario, puede hacer que la cantidad pendiente vaya aumentando.

¿Me van a embargar por no pagar una cuota?

No significa que por dejar de pagar una única cuota vayan a embargarte automáticamente la cuenta bancaria o la nómina al día siguiente.

Normalmente, la entidad comenzará reclamando el pago de la cantidad pendiente.

Si los impagos continúan y no se alcanza una solución, el acreedor puede acudir a los tribunales para reclamar la deuda.

Si finalmente dispone de un título que permita iniciar una ejecución, pueden llegar a embargarse bienes o derechos del deudor dentro de los límites establecidos legalmente.

Por eso es importante diferenciar entre tener una cuota pendiente y encontrarnos ya en un procedimiento judicial de reclamación y ejecución de la deuda.

¿Me pueden embargar la nómina?

En determinadas circunstancias, sí.

Pero tampoco significa que puedan quedarse con toda tu nómina.

La legislación establece límites a las cantidades que pueden embargarse de salarios, sueldos y pensiones.

Por tanto, si se llega a una ejecución judicial, habrá que analizar cuáles son tus ingresos y qué límites de embargo resultan aplicables.

Lo mismo ocurre con otros bienes y derechos que puedan formar parte del patrimonio del deudor.

¿Pueden incluirme en un fichero de morosos?

El impago de una deuda también puede terminar afectando a nuestro acceso futuro a financiación.

Cuando se cumplen los requisitos establecidos legalmente, los datos relativos a determinadas deudas pueden incorporarse a sistemas de información crediticia.

Esto puede dificultar posteriormente la contratación de otros préstamos o determinados servicios.

Pero tampoco se puede incluir a una persona en un fichero de este tipo de cualquier manera.

La deuda y la inclusión deben cumplir los requisitos exigidos por la normativa.

¿Qué hago si sé que el próximo mes no podré pagar?

Volvamos a la consulta que nos han realizado en el despacho.

Nuestro cliente todavía no ha dejado de pagar durante meses. Simplemente sabe que su situación económica ha cambiado y que va a tener dificultades para afrontar las próximas cuotas.

Este es precisamente el momento en el que conviene actuar.

Una de las primeras opciones es contactar con la entidad y explicar la situación.

Dependiendo del caso, se puede intentar negociar una modificación de las condiciones del préstamo, un aplazamiento o una nueva estructura de pagos.

La entidad no tiene por qué aceptar necesariamente la propuesta, pero intentar alcanzar un acuerdo antes de acumular numerosos impagos puede ser preferible a esperar a que la deuda siga aumentando.

¿Puedo pedir que me reduzcan la cuota?

Puedes solicitarlo, aunque la entidad no está obligada a aceptar cualquier modificación que propongas.

Por ejemplo, una ampliación del plazo podría permitir reducir el importe de las cuotas mensuales.

Pero hay que analizar bien las consecuencias.

Pagar una cantidad menor cada mes puede hacer que terminemos pagando durante más tiempo y que el coste total del préstamo aumente.

Por eso no debemos fijarnos únicamente en conseguir «una cuota más baja».

Hay que revisar cuánto terminaremos pagando en total y cuáles son las nuevas condiciones.

¿Qué pasa si tengo varios préstamos y ya no puedo pagarlos?

La situación cambia cuando no hablamos de una dificultad puntual, sino de un problema de endeudamiento más serio.

Imaginemos que una persona tiene un préstamo personal, varias tarjetas de crédito y otras deudas y que sus ingresos ya no le permiten hacer frente al conjunto de las cuotas.

En ese caso, puede ser necesario analizar globalmente su situación económica.

No tiene mucho sentido solucionar temporalmente una deuda si el problema real es que el conjunto de las obligaciones supera de forma permanente la capacidad de pago.

Dependiendo de las circunstancias, puede ser necesario estudiar otras alternativas.

¿Puedo cancelar mis deudas con la Ley de Segunda Oportunidad?

En determinados casos, una persona física que se encuentra en situación de insolvencia puede acogerse al mecanismo de Segunda Oportunidad y solicitar la exoneración de determinadas deudas.

Esto no significa que cualquier persona pueda dejar de pagar sus préstamos y pedir automáticamente que desaparezcan.

Hay que cumplir los requisitos establecidos por la legislación concursal y analizar qué deudas pueden ser exoneradas y cuáles están excluidas o sometidas a limitaciones.

Actualmente existen diferentes vías de exoneración, entre ellas la posibilidad de hacerlo mediante un plan de pagos sin necesidad de liquidar previamente todo el patrimonio en los términos establecidos legalmente.

Por eso, cuando el problema ya no es una cuota concreta sino una situación de insolvencia, puede ser recomendable estudiar si existe la posibilidad de acogerse a este mecanismo.

¿Y si otra persona avaló mi préstamo?

Este es otro aspecto que debemos comprobar.

Si el préstamo cuenta con un avalista, el impago del deudor principal puede tener consecuencias para esa persona.

Dependiendo de las condiciones del aval, la entidad puede reclamarle el pago de las cantidades correspondientes.

Por tanto, cuando existen avalistas no debemos analizar únicamente las consecuencias que el impago tendrá para quien pidió el préstamo.

También debemos revisar las obligaciones asumidas por las personas que garantizaron la deuda.

¿Puedo ir a la cárcel por no pagar un préstamo?

El simple hecho de no poder pagar una deuda derivada de un préstamo no convierte por sí mismo el impago en un delito.

Estamos, con carácter general, ante un problema de naturaleza civil.

Otra cuestión completamente diferente sería que existieran conductas delictivas relacionadas con la obtención del préstamo o con actuaciones posteriores.

Pero una persona que ha sufrido una caída de ingresos y no puede seguir pagando sus cuotas no va a prisión simplemente por tener una deuda.

Entonces, ¿qué debo hacer si no puedo seguir pagando?

Lo primero es determinar si estamos ante un problema puntual o ante una situación de insolvencia más profunda.

Si únicamente vas a tener dificultades durante unos meses, puede ser conveniente contactar cuanto antes con la entidad y estudiar las alternativas disponibles.

Si tienes varios préstamos, tarjetas y otras deudas y tus ingresos ya no permiten hacer frente al conjunto de los pagos, será necesario analizar toda tu situación económica.

Lo que no recomendamos es dejar de abrir las cartas, ignorar las reclamaciones o esperar indefinidamente pensando que el problema desaparecerá.

Cuanto antes conozcamos el importe real de las deudas, los contratos existentes, los ingresos disponibles y nuestro patrimonio, antes podremos determinar qué opciones tenemos.

Si no puedes pagar un préstamo, tener una deuda no significa que no exista ninguna solución, pero es importante actuar antes de que los impagos y las reclamaciones hagan que la situación sea más complicada.


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