¿A qué edad puede un hijo decidir con quién vivir?

¿A qué edad puede un hijo decidir con quién vivir?

¿A qué edad puede un hijo decidir con quién vivir?

¿A qué edad puede un hijo decidir con quién vivir?

Hoy nos han hecho esta consulta en el despacho:

«Estoy divorciada y mi hijo de 14 años me ha dicho que quiere vivir conmigo y no seguir con el sistema de custodia actual. ¿Con su edad puede decidir con quién vivir?»

Es una pregunta muy habitual cuando los hijos empiezan a crecer y tienen una opinión cada vez más clara sobre su situación familiar.

Muchas personas creen que, al cumplir los 12 años, un hijo puede elegir libremente si quiere vivir con su padre o con su madre.

Pero esto no es exactamente así.

¿Puede un hijo decidir si quiere vivir con su padre o con su madre?

La respuesta corta es que, mientras sea menor de edad, el hijo no decide por sí solo con quién vivir.

No existe una edad concreta a partir de la cual pueda decir «quiero vivir con mi padre» o «quiero vivir con mi madre» y esa decisión deba cumplirse automáticamente.

Sin embargo, esto no significa que su opinión no sea importante.

A medida que el menor crece y tiene mayor madurez, su opinión adquiere cada vez más relevancia a la hora de tomar decisiones relacionadas con la custodia y su lugar de residencia.

¿Qué pasa cuando el hijo tiene 12 años?

Los 12 años son una edad que suele generar mucha confusión.

Cumplir 12 años no significa que el hijo pueda elegir automáticamente con quién vivir.

Lo que ocurre es que, en los procedimientos relacionados con la guarda y custodia, la opinión del menor debe ser tenida en cuenta en los términos establecidos por la ley.

También pueden ser escuchados menores de 12 años cuando tengan suficiente madurez para expresar su opinión sobre la situación familiar.

Por tanto, no debemos confundir dos cosas diferentes: tener derecho a ser escuchado y tener derecho a decidir.

El menor puede explicar cómo se siente, cuál es su relación con cada progenitor y con quién preferiría vivir.

Pero su opinión será uno de los elementos que se valoren para tomar una decisión.

Mi hijo tiene 14 años y quiere vivir conmigo, ¿qué puedo hacer?

Volvamos a la consulta que nos han realizado en el despacho.

Tenemos un menor de 14 años que manifiesta claramente que quiere vivir con uno de sus progenitores.

En este caso, no es recomendable limitarse a cambiar el sistema de custodia por decisión propia.

Si existe una sentencia o un convenio que establece una determinada guarda y custodia, estas medidas continúan vigentes mientras no sean modificadas.

Lo adecuado es estudiar si existe un cambio de circunstancias que permita solicitar una modificación de las medidas establecidas.

La edad del menor, sus necesidades actuales y los motivos por los que quiere cambiar su residencia pueden ser relevantes.

¿El juez tiene que hacer lo que quiera el hijo?

No necesariamente.

Que un hijo manifieste que quiere vivir con su padre o con su madre no obliga automáticamente al juez a aceptar esa petición.

La decisión debe tomarse teniendo en cuenta el interés del menor.

Por ejemplo, no es lo mismo que un adolescente quiera cambiar de domicilio porque mantiene una mala relación grave con uno de sus progenitores que porque en la otra casa tiene menos normas o más libertad.

Por eso es importante conocer los motivos reales que existen detrás de la decisión del hijo.

También pueden valorarse otras circunstancias, como su estabilidad, el colegio, su entorno familiar, la relación con ambos progenitores y sus necesidades personales.

¿Cómo escucha un juez a un menor?

En un procedimiento judicial, el menor puede ser oído para conocer su opinión sobre las cuestiones que le afectan.

No debemos imaginar esta situación como un interrogatorio en el que se obliga al hijo a elegir entre su padre y su madre.

La finalidad es conocer su situación, sus deseos y las razones por las que mantiene una determinada opinión.

Dependiendo del caso, la opinión del menor puede conocerse directamente o mediante la intervención de profesionales especializados.

Especialmente cuando hablamos de adolescentes, su voluntad puede tener una importancia considerable.

Pero siempre debe analizarse dentro del conjunto de circunstancias familiares.

¿Qué ocurre si mi hijo se niega a vivir con el otro progenitor?

Esta situación es especialmente delicada.

Cuando un hijo, sobre todo si es adolescente, se niega de forma clara y reiterada a convivir con uno de sus progenitores, es importante conocer el motivo.

Puede existir un conflicto familiar, problemas de convivencia o una situación que esté afectando emocionalmente al menor.

Pero también pueden existir otras circunstancias que deben analizarse antes de tomar cualquier decisión.

Lo que no resulta recomendable es ignorar el problema o modificar unilateralmente el sistema de custodia establecido.

Si la negativa del hijo es persistente, conviene estudiar la situación y valorar si es necesario solicitar una modificación de las medidas.

¿Se puede cambiar la custodia porque el hijo quiere vivir con el otro progenitor?

Sí, es posible solicitar un cambio en el sistema de guarda y custodia.

Pero el simple deseo del menor no significa que el cambio vaya a producirse automáticamente.

Será necesario analizar las circunstancias del caso y comprobar si la modificación responde realmente a su interés.

La opinión de un adolescente con suficiente madurez puede ser un elemento muy importante.

Aun así, deben valorarse también la situación de ambos progenitores y las consecuencias que el cambio puede tener en la vida del hijo.

¿Y cuando el hijo cumple 18 años?

La situación cambia al alcanzar la mayoría de edad.

A partir de los 18 años, el hijo puede decidir libremente dónde y con quién quiere vivir.

Ya no estamos hablando de una decisión sobre guarda y custodia de un menor.

Sin embargo, pueden continuar existiendo otras cuestiones familiares, como el pago de una pensión de alimentos, que no desaparecen automáticamente por el simple hecho de cumplir 18 años.

Mi hijo quiere cambiar de casa, ¿qué debo hacer?

Si tu hijo manifiesta de forma clara que quiere dejar de vivir con uno de sus progenitores, nuestro consejo es analizar primero los motivos.

La edad y la madurez del menor son importantes, pero también lo son las circunstancias familiares y la situación establecida en la sentencia o convenio.

No existe una edad mágica en la que un hijo pueda decidir automáticamente con quién vivir.

Sin embargo, tampoco debe ignorarse la opinión de un menor que tiene suficiente madurez para explicar cómo se siente y qué quiere para su vida.

Si existe un sistema de custodia establecido y la situación familiar ha cambiado, puede ser necesario estudiar una modificación de medidas para adaptar la custodia a las circunstancias actuales del menor.